El placebo es una sustancia inerte, más allá de que se trate de un medicamento, un trago o una sensación, el efecto es siempre el mismo...creemos algo que no es. La mala pasada la juega nuestra mente o, en algunos casos, la ingenuidad al pensar que alguien puede conocernos mejor que nosotros mismos. Creo que así empezó todo o al menos terminó...
Nunca fui mucho de escuchar los consejos ajenos tal vez por el miedo a que mi orgullo saliera herido al aceptar que alguien más pudiera tener razón, mi ego privándome de escuchar a alguien más durante uno de esos lapsus en los que me creo invencible o simplemente mi forma de ser, cabeza dura y mandada como nadie, en la que el "persevera y triunfarás" parece estar grabado e imborrable. Después de esa serie de sucesos en particular creo que me volví no sólo un poco más sabia, sino también sorda.
Claro que había jugado muchas veces antes a ser sorda dentro de mi eterno papel de "Padre Gatica", no aceptando consejos y dando los propios totalmente en contra de lo que normalmente hago preocupada más de quienes me rodean que de mi misma. Eso también es otra horrible costumbre cuestionada por todo aquel que se acerca lo suficiente para conocer la cagada existencial que me rodeó por mucho tiempo, la respuesta es simple, me hace enormemente feliz saber que puedo iluminar aunque sea en una ínfima parte la vida de alguien más. Un mal día puede alegrarse con una sonrisa o un lindo gesto sin importar de quien venga y saber que pude contribuir con eso hace que el pecho se me infle con un orgullo y felicidad sólo comparables con el de un niño que llega a casa con una buena nota o después de haber anotado el gol ganador en la pichanga de la tarde.
Pero escuché. Y muchas de esas cosas que, de alguna forma u otra me hacían infinitamente feliz se derrumbaron con eso..."Te estas enamorando", me dijeron, no me fue difícil responder entre carcajadas las primeras cientos de veces pero, en algún momento, yo también me lo creí y ese "...el que se enamora pierde" se convirtió en realidad. Entonces confundí y, al confundir, perdí. Perdí a un amigo, un compañero, a alguien que a pesar de tener los pies sobre la tierra sabía aun ser niño...un partner. Perdí a una persona a la que respetaba que, sin saberlo se había ganado mi infinito respeto y había empezado, pacientemente a ganarse mi confianza y con todas esas cosas me di cuenta que también había perdido a una de las pocas personas a las que había aprendido a escuchar de verdad.
Hice pataletas, sentí rabia, me llené la boca de palabras con y sin sentido, me llevé conmigo parte de la confianza que te había regalado y me alejé esperando que la tormenta pasara. Por segunda vez en mi vida me habían pegado donde más me duele, mal momento, forma y lugar; tampoco tenías como saber ni la obligación de hacerlo y yo jamás te la dije...en resumen, pésima combinación de eventos.
Siendo honesta hoy no sé muy bien que pensar con respecto a ti, creo que te conocí mucho y muy poco a la vez, a veces es casi como si se tratara de dos personas completamente diferentes. Una de ellas me agrada demasiado y es lamentablemente a la que tuve menos oportunidad de conocer, la otra, en cambio, de a ratos resulta agotadora y horriblemente infantil de cierta forma...tampoco me desagrada. Puede que este equivocada y que a mis torpes veinticuatro años no sea capaz de entender el por qué de muchas de tus actitudes o que a estas alturas de tu vida no tengas absolutamente nada que aprender de mi, pero te prometí estar ahí siempre y sin importar lo que pasara, eso es algo que entiendo muy bien.
Perdón por haberme portado como una idiota este último tiempo hay cosas que en definitiva no tenías que aguantar por mí y, aunque sé que los hechos muchas veces valen más que las palabras, es todo lo que puedo ofrecerte por ahora.
Te adoro enano ya seas un amigo, conocido o una más de esas millones de personas que alguna vez se cruzó en mi camino. Eso lamentablemente no lo puedes cambiar.
The age of worry
martes, 28 de enero de 2014
jueves, 7 de noviembre de 2013
"Si no sabes, pregunta..." una frase que, por motivos de trabajo, he frecuentado mucho en el último año siempre respaldada del típico "no hay preguntas estúpidas" y no las hay...solamente hay gente estúpida que pregunta. Nunca preguntes si no estas cien por ciento seguro de querer conocer la respuesta, de lo contrario, pasan estas cosas. Rabia, pena, enojo, un puñado de dudas que no te dejan dormir...la satisfactoria insatisfacción de siempre haber sabido que las cosas iban a llegar inevitablemente a ese punto en el que la balanza terminaría indudablemente inclinada hacia un lado y que, por muchas cosas o excusas para tratar de cambiar lo obvio, no hay muchas vueltas que darle al asunto.
Ahora todo se resume a decisiones que claramente no quiero tomar y situaciones que estoy lejos de querer enfrentar,
Miles de respuestas posibles, absurdas o no, reducidas a la única que nunca fui capaz de dimensionar.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Recuentos
Ya hace tiempo que escribir se convirtió, más que un hobby, en una linda forma de catarsis y búsqueda de perspectivas cuando las necesito. Me ha salido bastante bien hasta ahora evitando múltiples explosiones en momentos de inminente colapso y en esos ratos en los que no quiero preocupar a nadie un poco más de la cuenta.
Ahora, sacando cuentas, me cuesta el triple hilar las palabras cuando estoy bien, creo que es parte de ese status de "soy de piedra" que me gusta tener la mayor parte del tiempo. El tiempo y un par de malas experiencias tienden a generar la formula completa a prueba de balas y, lamentablemente, a prueba de todo. Uno se vuelve desconfiado y medio ciego, es que "si pasó antes, ¿por qué no ahora?" empiezas a dudar dejando que la duda le de paso a la inseguridad y esta, a su vez, a los tropiezos constantes...esos son los peores, más cuando uno es pésimo para mentir o aun intentándolo tu cara siempre termina por delatarte.
Sí, soy hiper insegura para muchas cosas y aunque esas inseguridades se compensen con las cosas en las que me siento segura, nunca es suficiente. El rollito por ejemplo, sé que para muchas personas es la tontera más grande de la que me he quejado en mucho tiempo incluso a mi me hace gracia de a ratos y, es que siendo el mejor anti-complejo para la mayor de mis inseguridades, no deja de molestarme...pero me gusta comer y no pienso morirme de hambre para que desaparezca...la lista de tonteras infinitas que son eso, tonteras, podría seguir, pero en este momento estoy con los cinco sentidos puestos en tantas otras cosas que no parecen tan importantes.
Asumir por ejemplo, eso es algo que me está costando un mundo. A veces porque las palabras extrañamente no salen, otras porque siento que sobran, hay días en los que el miedo me gana un poquito obligándome a leer un par de páginas atrás y están esos otros en los que sé que hablar de más arruina la magia del momento...entonces pienso y disfruto del ahora.
Disfruto compartir con quienes me rodean, de los buenos momentos y nuevas experiencias, pero disfruto más cuando me equivoco, cuando alguien llega de la nada a taparme la boca con un grato "te lo dije"...es en esos momentos cuando más aprendo y cuando más puedo agradecer que la vida no se trate más que de un mar de sorpresas en el que las malas experiencias abundan y las sorpresas están a la vuelta de la esquina.
Ahora, sacando cuentas, me cuesta el triple hilar las palabras cuando estoy bien, creo que es parte de ese status de "soy de piedra" que me gusta tener la mayor parte del tiempo. El tiempo y un par de malas experiencias tienden a generar la formula completa a prueba de balas y, lamentablemente, a prueba de todo. Uno se vuelve desconfiado y medio ciego, es que "si pasó antes, ¿por qué no ahora?" empiezas a dudar dejando que la duda le de paso a la inseguridad y esta, a su vez, a los tropiezos constantes...esos son los peores, más cuando uno es pésimo para mentir o aun intentándolo tu cara siempre termina por delatarte.
Sí, soy hiper insegura para muchas cosas y aunque esas inseguridades se compensen con las cosas en las que me siento segura, nunca es suficiente. El rollito por ejemplo, sé que para muchas personas es la tontera más grande de la que me he quejado en mucho tiempo incluso a mi me hace gracia de a ratos y, es que siendo el mejor anti-complejo para la mayor de mis inseguridades, no deja de molestarme...pero me gusta comer y no pienso morirme de hambre para que desaparezca...la lista de tonteras infinitas que son eso, tonteras, podría seguir, pero en este momento estoy con los cinco sentidos puestos en tantas otras cosas que no parecen tan importantes.
Asumir por ejemplo, eso es algo que me está costando un mundo. A veces porque las palabras extrañamente no salen, otras porque siento que sobran, hay días en los que el miedo me gana un poquito obligándome a leer un par de páginas atrás y están esos otros en los que sé que hablar de más arruina la magia del momento...entonces pienso y disfruto del ahora.
Disfruto compartir con quienes me rodean, de los buenos momentos y nuevas experiencias, pero disfruto más cuando me equivoco, cuando alguien llega de la nada a taparme la boca con un grato "te lo dije"...es en esos momentos cuando más aprendo y cuando más puedo agradecer que la vida no se trate más que de un mar de sorpresas en el que las malas experiencias abundan y las sorpresas están a la vuelta de la esquina.
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